Ir al contenido principal

Mayo del 2000

El 2000 permeó en mi vida de una manera incisa.

 

En mayo ocurrió un acontecimiento importante, curioso que cuando mencionamos esas dos palabras solemos asociarlas a algo positivo, una boda, nacimiento de un bebé, algún evento de moda a los que acude mi hermana. Sin embargo, en mi caso fue la muerte de mi abuelo. Ocurrió en mayo del 2000. Yo iba a primero de primaria y vestía un pantalón y una camisa vaquera con un bordado de minnie. De repente, la que por aquel entonces era mi tutora, me mandó salir de clase por qué me venían a recoger. 

Inmediatamente me vi en la esquina del colegio con mi madre, esperando a que mi padre y mi hermana llegarán en coche, yo me salí a la carretera al ver una flor azul oscuro como aterciopelada en el suelo. Podría decirse que era de los chinos pero como de aquella no existían diré que de los veinte duros. La cogí, me monté en el coche y llegamos al piso de mis abuelos. Ansiaba llevarle la flor pero me metieron en la cocina y cuando intenté asomarme a la habitación donde estaba guelu, solo veía a mi abuela llorando mientras un grupo de familiares la consolaba. Volví a la cocina, me pareció demasiado violento meterme ahí, una niña de 6 años no tiene conciencia de lo que es la muerte pero sí de que las personas se van y no vuelven nunca, y sabía que era lo último lo que estaba sucediendo. 

Cuando me arme de valor para llevarle la flor a guelu -algo en mí creía que al dársela iba a resurgir- una chica de pelo corto castaño y labios rosáceos me bloqueo la salida y me dijo: y tú a dónde crees que vas. Inmediatamente retorne en silencio y me quede con la flor en la mano. 

Fue a los 10 minutos cuando una prima de mi madre decidió llevarme de ahí por qué era demasiado tétrico para alguien de tan temprana edad. Lo último que escuché mientras salía fue a mi madre decir que “seguramente le esté llamando Andrés”. Y oscuridad eterna. 

Viví pocos años con mi abuelo, pero me siento arropada por él. A menudo mencionaba que me parecía a su madre y se con certeza que si algo te evoca fraternidad le coges cariño. 


Pero lo que sí me trae a la memoria ese 2000 fue un verano soleadísimo, seguro que guelu intento proyectar todo su positivismo en nosotros trayéndonos uno de los veranos más calurosos que alberga mi mente. 

Uno de los últimos días de agosto corría por un prado que tenía como muchas pendientes, y cuando me subí a una sin quererlo el sol se empezó a esconder. Fue el primer atardecer que visioné y en el que pensé que la vida es muy guay para estar triste, que eso nadie lo quiere, que mi abuelo destilaba sonrisas y buenrollismo y que yo tenía parte de su esencia en mis venas. Si algo me define es que “soy todo risa” como dicen mi primo y mi abuela al hablar de mí ante cualquier desconocido. 

No hubo veranos tan calurosos, no hicieron falta; aprendí bien la lección. Unos años más tarde me reencontré con él pero eso ya es otra entrada que ahora me llega la salida del turno y tengo sueño. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

2018

Quiero dedicarle varias entradas a este año. Desde pequeña he marcado varios en el calendario como los mejores de mi vida, a día de hoy sigo pesando que son los mismos: 2007, 2008, 2011 y 2018. Hablaré de todos cuando me venga la inspiración y los recuerdos. Pero estos dos días han sido algo tristes y me evocaron mucho a lo feliz que fui en el 18. Curioso como actúa mi cerebro (o tal vez el de todxs) cuando nos sucede algo negativo. Tenía 24 años y toda la vida por delante para ser quien quería ser, puesto que mi mente solo fijaba metas antes de llegar a los 30,  los cuales acechan en cada esquina de mi calle. En aquel entonces había empezado a trabajar, pero la bolsa de empleo de mi ciudad solo te daba la opción de hacerlo en verano y navidad. Ahora mismo me estoy situando en Enero, recién acabado mi contrato cubriendo festivos y con toooodo el tiempo del mundo para hacer más bien nada. Me había apuntado al gimnasio con mis amigas pero se les ocurrio la idea de ir por la maña...

El ghosting de los 2000s tenía justificación.

Era mayo del 2008 y en mi cole se celebraban las fiestas del colegio, por aquel entonces se hacía una especie de obra de teatro algo abstracta que consistía en una escenografía que evocaba paz y cada uno escribía frases acordes con el tema que se representaba; ese año tocaba el "silencio". Nadie leía sus propios textos si no que eran anónimos y te asignaban uno de manera aleatoria. Tampoco estaba muy orgullosa del que había escrito para firmarlo, podría decir que hablaba de todo el silencio que llevamos dentro y qué en verdad nos apetece gritarlo. El contexto era bastante bueno, lo que plasme en el papel bastante ramplón. Lo que me tocaba aprenderme era algo de pintar una jaula para meter dentro a un ángel y cuidar sus alas y luego soltarlo bla, bla... diría que de naturaleza similar a mis palabras. Pero una compañera (la más pibón por cierto) leía una frase super corta y, para mí y mi amiga más cercana por aquel entonces, era una explosión de sentimientos ya que la intensid...

IN(en) somnio

Hoy me he despertado a las 6am porque estaba soñando que hablaba con Miguel encontrándose él en el supuesto limbo. A pesar de su falta me seguía escribiendo como siempre y en un momento dado le pedía que me enviará una foto del "más allá"; inmediatamente recibía una imagen de un ojo enorme con un iris rosa. Ahí fue cuando desperté. Lo primero que hice fue buscar el significado, ya que google tiene respuesta para todo eso, una vez soñé que comía con arroz con almejas en una banqueta y al parecer era porque alguien cercano me iba a fallar... arroz-zorra.. quizá la asociación vaya por ahí. Si algún día soñáis con un jamón pues ya sabéis. Volviendo al ojo de barbie, las representaciones variaban mucho, desde que voy a recibir algo bueno, que estoy estresada, que puedo dejar de pisar tan a fondo para correr más y un largo etcétera. Seguí indagando hasta que encontré la explicación que más me cuadro: echas de menos a un amigo. Y así es. Así que hoy de tarde tras una larga jornada ...